Se lo denomina "análisis" porque analiza la dinámica de la interacción entre dos personas. Y esa interacción, E. Berne la llamo "transacción".
El Análisis Transaccional parte de algunos preceptos:
1. Los seres que tienen problemas emocionales son seres humanos completos e inteligentes. Tienen la posibilidad de entender sus desequilibrios y merecen la oportunidad de entrar en conocimiento del proceso que los podría liberar de ellos, si realmente quieren y tienen la voluntad de hacerlo.
2. La mayor parte de los problemas emocionales se pueden comprender y resolver con las herramientas que brinda el Análisis Transaccional.
La personalidad no es un elemento estático; es susceptible de cambio, es dinámica. Es muy común expresar nosotros mismos, o escuchar de otros, frases como "Yo soy así" y "Siempre seré así" y por lo tanto "no voy a cambiar". Este concepto suele generar problemas, y puede ser una forma de disfrazar la poca voluntad de cambio, o también simplemente el miedo a esos cambios. Si bien la gente tiende a repetir sus modos de comportamiento, también crece y cambia.
El hombre se diferencia de los demás seres vivos, entre otras cosas, porque tiene noción del tiempo, es decir del pasado, presente y futuro, gracias a lo cual tiene el poder de dirigir.
El grupo familiar "educa" al pequeño instalando en él mandatos y prohibiciones, para que el hijo "se adapte". Así, el niño construye sus primeros disfraces, los que perfeccionará y ejecutará por el resto de sus días.
Durante la adolescencia, el joven se rebela contra casi todo, por lo que comienza a ensayar nuevos disfraces, sacudiendo el equilibrio familiar. El adolescente busca en esta etapa una identidad distinta a la infantil. Esa búsqueda es más fácil si se rebela y se separa de sus progenitores, ya que estos son los que marcaron su primera identidad y sus primeros disfraces.
Cuando ya ha encontrado su nueva identidad, esta preparado para encarar una nueva etapa: la edad adulta. Por lo general, es este el momento en el que se elige profesión, vocación y pareja, porque ya esta preparado para tomar decisiones. Es importante que el joven reciba de sus padres los permisos adecuados para crecer, porque de esta manera sus cimientos serán firmes, y le resultara menos arduo lograr la autonomía. Para ser uno mismo sin disfraces ni máscaras, no alcanza que nos hayan dado los permisos para crecer. También es necesario interiorizarlos, es decir hacerlos nuestros. Este es el mejor camino para, en algún momento, reencontrarse con el interior.
El Padre, el Adulto y el Niño
El ser humano se relaciona con el exterior dando y recibiendo, así como consigo mismo. La calidad de estas transacciones determina su grado de autoestima. Lo que sabe darse a sí mismo estará influido por lo que ha aprendido a dar y su experiencia de recibir. Lo más importante a tener en cuenta es que “se puede cambiar”, y desechar la creencia interna de “yo soy así” como algo inamovible.
...............SER ------> dar
......HUMANO<----- recibir (tacto, mirada, palabra,
hacer por el otro,presencia, AUTOESTIMA)
Una creencia instalada en la mente sólo tiene una finalidad: “perpetuarse”. Entre los 0 y los 7 años se forman el 99% de las creencias, que quedan archivadas y reprimidas.
P................PADRE: Derivado de figuras paternales. Lo que debo y no debo hacer. La persona siente, piensa, actúa, habla y responde igual que lo hacía su padre o madre cuando era pequeña.
A............. ADULTO: Lo que me conviene o no. Toma decisiones. Aprecia objetivamente lo que le rodea, calcula posibilidades y probabilidades sobre la experiencia pasada.
N................. NIÑO: lo que quiero o no quiero. Siente, piensa, actúa, habla y responde igual que cuando era niño (normalmente entre 2 y 5 años). Es la parte más valiosa de la personalidad. Cada uno de nosotros se relaciona con los demás de una manera determinada, "funcionamos" en una forma dada. Según el criterio de funcionamiento vemos que:
A. El estado PADRE, funciona como:
- Padre Crítico
- Padre Nutritivo.
B. El estado ADULTO, no admite subdivisiones funcionales. A su vez, cada estado del yo, posee un circuito de funcionamiento positivo y otro negativo.
C. El estado NIÑO, funciona como:
- Niño Libre
- Niño Sumiso
- Niño Rebelde
POSITIVO
PC : Protector, Firme, justo, ordenador
PN: Permisor, reflexivo, afectuoso, cálido,
A : Sensato, ético, informado
NL: Creativo, imaginativo, disfruta, Siente
NS: Responde automáticamente a disciplinas convenientes.
NR: Se rebela ante lo que considera
NEGATIVO
PC: Controlador autoritario, prejuicioso, desvalorizante.
PN: Sobreprotector, redentor, rescatador, permite vivir y disfrutas. encubridor, impide el desarrollo de otros
A: Deshonesto, no informado, o mal informado, robotizado.
NL: Manipulador, egoísta, cruel. emociones.
NS: Desvalorizado, temeroso,conformista. disciplinas y rutinas convenientes
NR: Agresivo, rencoroso, vengativo, contra. injusto.
Una de las funciones más importantes del Adulto consiste en examinar los datos del Padre, averiguar si son o no ciertos y si conservan actualmente su validez, y aceptarlos finalmente o rechazarlos; y en someter a examen al Niño para comprobar si sus sentimientos son o no adecuados al presente o si son arcaicos y son una respuesta o reacción ante los datos arcaicos del Padre. El objetivo no consiste en prescindir del Padre o del Niño, sino en ser libre para examinar ese conjunto de datos.
Las cuatro actitudes vitales
El análisis conciliatorio elabora cuatro posiciones vitales posibles adoptadas respecto de uno mismo y los demás:
- Yo estoy mal - tú estás bien
- Yo estoy mal - tú estás mal
- Yo estoy bien - tú estás mal
- Yo estoy bien - tú estás bien
En los primeros años de vida uno escoge una de las tres primeras posiciones, el niño se mantiene aquí y gobierna todo lo que hace. Permanece con la misma posición durante el resto de su vida, a menos que, más tarde, pase de manera consciente a la cuarta posición. Las personas no van y vienen. En cuanto a las tres primeras posiciones, la decisión se basa totalmente en las “caricias” o la ausencia de éstas. Las tres primeras posiciones son no-verbales. Son conclusiones, no explicaciones. Son resultado de la ordenación de datos que hay en el Adulto del niño pequeño.
Caricias
Las caricias son estímulos sociales dirigidos de un ser vivo a otro, reconociendo la existencia de éste, tan importante para la vida que Berne decía “quien no sea acariciado se le secará la espina dorsal”. El ser humano es como una "batería biológica", que necesita periódicas recargas para su funcionamiento. Es una necesidad básica humana, ser abrazados, acariciados, abrigados, alimentados... alentados, elogiados. Si esto no es posible, al menos agredidos o compadecidos. Es preferible una caricia a una cachetada pero una cachetada a nada.
Clasificación de las caricias:
Nos basamos en 4 criterios:
1. Por su influencia en el bienestar (físico, psicológico y social a largo plazo).
- Adecuadas (sanas): caricias que aumentan el bienestar a largo plazo.
- Inadecuadas (malsanas): caricias que provocan malestar a corto o largo plazo, algunas parecen agradables pero a largo plazo perjudican
2. Por la emoción o sensación que invitan a sentir
- Positivas: invitan a emociones o sensaciones agradables.
- Negativas: invitan a emociones o sensaciones desagradables.
3. Por los requerimientos o condiciones para darlas o recibirlas
- a. Incondicionales: se dan o reciben por el mero hecho de ser o existir.
- b. Condicionales: se dan o reciben por conductas objetivas (decir o hacer, o por no decir no hacer algo).
4. Por el medio de transmisión
- Físicas, o de contacto: táctiles, son las más potentes.
- Verbales: mediante el lenguaje oral.
- Gestuales: mediante el lenguaje no verbal, a distancia: mirada, señas, gestos...
- Escritas
El intercambio o economía de caricias:
Se refiere a una serie de normas parentales irracionales y prejuiciosas, que justamente impiden un libre y sano intercambio de estímulos sociales constructivos. Estas normas erróneas proceden del Padre Crítico, que contamina al Adulto cuando éste pretende evaluarlas. Hay un umbral mínimo al que debemos llegar todos los días en pareja para que funcione.
Las 5 normas parentales prejuiciosas del intercambio de caricias:
1. No dé caricias positivas.
2. No acepte caricias positivas.
3. No pida caricias positivas.
4. No sé dé caricias positivas.
5. No rechace caricias negativas.
El intercambio adecuado de caricias:
1. Dé abundantes caricias positivas: todos las necesitamos para cargar nuestra batería y así sentirnos amados y respetados. Facilitan el "éxito" social, un buen "acariciador" es bienvenido en cualquier ambiente.
2. Acepte las caricias positivas que merezca: merecemos ser queridos por nosotros mismos y también por la valoración de nuestros actos. Además a la gente que nos da caricias positivas le gusta que las aceptemos, si no se cansarán de ser rechazados.
3. Pida caricias positivas: sólo nosotros podemos saber exactamente qué necesitamos y tenemos derecho a pedirlo a las personas que nos importan.
4. Dése las caricias positivas que merezca: tiene derecho a quererse. Aceptar que errar es humano, que nadie llega a la perfección. Disfrutar de sus logros paso a paso, así como al alcanzar las metas finales. Hable de sus puntos fuertes y aciertos, y de sus errores o puntos débiles sin desvalorizarse.
5. Rechace caricias inadecuadas, devuelva caricias adecuadas: Vd. vale y no tiene por qué dejarse ofender o rebajar. Al ser atacado responda solamente en segunda persona, hablando de su interlocutor, no de sí mismo.
Las caricias en las cuatro posiciones vitales:
1. Yo estoy mal - tú estás bien
En esta posición la persona siente una gran necesidad de caricias, o, de ser reconocida, que es la versión psicológica de las primeras caricias físicas. Hay un elemento de esperanza porque tú estás bien, luego adulto trabaja sobre la base de:
¿qué debo hacer para ganar sus caricias o su aprobación?
Las personas pueden intentar dos maneras para vivir esta posición:
- Vivir un guión de vida que confirme el yo estoy mal.
- Vivir un contraguión (inconsciente también), tomando prestado del Padre: puedes estar bien, si… Esta persona busca amigos que le den caricias positivas, y busca complacer. Es la posición más común, compartida tanto por personas que “triunfan” como que “fracasan”. El método más corriente para enfrentarse con esta posición son los juegos.
2. Yo estoy mal - tú estás mal
Las caricias han desaparecido. Estado de abandono. La persona abandona, no hay esperanza. Simplemente pasa por la vida.
3. Yo estoy bien - tú estás mal
Esta posición es una elección salvadora, en la que escapó de una crueldad temprana sintiéndose mejor cuando estaba solo. El niño ha experimentado la brutalidad pero también la supervivencia. Se niega a abandonar. A medida que va creciendo, aprende a devolver los golpes. Ha visto la dureza y sabe ser duro. Tiene permiso (de su Padre) para ser duro y cruel. El odio le sostiene (cualquier cosa es mejor que tener miedo). La tragedia para él y la sociedad estriba en que anda por la vida negándose a mirar hacia dentro. Siempre es “culpa de ellos”. La persona sufre por falta de caricias. Las caricias sólo son buenas si es buena la persona que acaricia. Y no hay personas buenas. Por consiguiente, no hay caricias buenas.
4. Yo estoy bien - tú estás bien
Decisión consciente y verbal.
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